jueves, 27 de marzo de 2025

Domingo Candia



























 

DOMINGO CANDIA (1897-1976). Pintor argentino.
El 27 de marzo de 1897 nacía en la ciudad de Rosario, Pcia. De Santa Fe, República Argentina, don Domingo Candia. Fue un notable pintor argentino. De muy pequeño asiste al taller del profesor y pintor Enrique Schwender.
En 1914 en pleno comienzo de la Primera Guerra Mundial, viaja a Europa, estudió en Florencia durante ocho años, con Giovanni Costetti, en París entabló amistad con el escritor Giovanni Papini, profesor de Augusto Schiavoni, Manuel Musto, César Caggiano.
Recibe la influencia de la escuela francesa del siglo XlX, también de los “machioli”, y del revolucionario comienzo del Futurismo.
Se interesa por la obra de Paul Cézanne, la cual lo llevó a interesarse y reflexionar acerca de la estructura compositiva y el orden. No dejando de lado a Jean Ingres y Georges Seurat.
En este viaje tomó amistad con el escultor Medardo Rosso y los argentinos Pablo Curatella Manes, Ramón Gómez Cornet, Manuel Musto y Xul Solar, entre otros.
En 1922, por un breve período, retorna a la Argentina. En 1924, envía al Vl Salón de Otoño, Autorretrato (Obra reproducida en la revista El Círculo); pinturas aún demuestra rastros de rigurosidad formal clásica y del naturalismo romántico derivados de la mancha, provenientes de la formación recibida en Italia por Costetti.
Retorna a Europa atrapándolo París en 1924, en su obra comienzan aparecer motivos urbanos, calles, casas, puentes fábricas, con efectos de la Perspectiva, construido con una paleta de tonos bajos, y abundante materia.
Lo social se pone de manifiesto con figuras de trabajadores empequeñecidos.
Es indudable la influencia recibida de André Lothe se pone de manifiesto en casi todos los artistas de ese momento.
La temática que emplea para su obra son motivos urbanos, preocupación por el espacio que lo define a través de oblicuas y líneas de fuga muy perspectivadas, que compensa con un atenuadas por un refinado uso del color.
En la década del 30, investiga el espacio, activa las obras con cortantes y fuertes oblicuas, que aparecen en netos volúmenes en desnudos, paisajes y figuras.
En este viaje encuentra obras para su formación: de los artistas: Jean Metzinger, Jacques Villon y Marcel Duchamp, y de Fernand Léger.
Es en esta época que comienza a ser tenido en cuenta e incorporarse al ambiente artístico europeo.
En 1933, retorna a la Argentina por un breve período, realizando una retrospectiva en Galería Müller, totalmente ignorada. Volverá en 1943 junto a muchos pintores argentinos a causa de la Segunda Guerra, a instalarse en Buenos Aires.
Obtuvo el Primer Premio en el Salón Nacional en 1958.
En 1966, la Academia Nacional le otorgó la máxima distinción de nuestro país, el premio Dr. Augusto “Palanza”.
En 1970, se realiza una muestra retrospectiva de su intensa labor, llevada a cabo entre 1917 y 1969; en el Museo Castagnino, repetida en el museo de Córdoba, en Buenos Aires, París y Londres.
Obra en el Museo Castagnino: Autorretrato.
Desde 1930 hasta la década 1950, alternó su estadía entre Argentina y Francia; finalmente se radicó definitivamente en París.
Falleció en París, el 17 de noviembre de 1976.
Obras:
Considerado precursor de las corrientes modernas artísticas, verdadero rebelde, unirá la precisión temática del realismo con inquietantes aportes fantásticos, casi mágicos, haciendo una obra muy personal.
Hábil colorista, pintor de paisajes, naturalezas muertas, composiciones con figuras geometrizadas y sintetizadas de tendencia plana.
En muchas de sus obras empleó una solución de aplicar el color, que caracterizó toda su producción; la aplicación del color a modo de superficies fragmentadas como embaldosados.
Con formas armónicas y equilibradas, pero no por ello exentas de dinamismo estructural, se acercó a la abstracción sin abandonar nunca el referente de la realidad.

Jorge de la Vega




































 

JORGE DE LA VEGA (1930-1971). Pintor argentino.
El 27 de marzo de 1930 nació en la ciudad de Buenos Aires Jorge de la Vega. Fue un artista multifacético argentino (pintor autodidacta, dibujante, grabador, cantautor, casi arquitecto, docente universitario en la UBA y en la Cornell University, perspectivista, autor de historietas, diseñador gráfico y creativo en una agencia de publicidad)
José L. de la Vega, su padre, de origen catalán, había llegado a la Argentina a los veinte años y era funcionario contable; su madre, María Margarita Lozano, era hija de gallegos y trabajaba como maestra. Jorge fue el menor de tres hermanos varones. Su primer contacto con la pintura fue a través de su padre, pintor aficionado. A los catorce años concurre a la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, donde practica dibujo con modelo vivo. En su adolescencia ingresa a la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires, sin llegar a graduarse, si bien ejerce la docencia en la misma facultad hasta 1965 (en la cátedra de Visión II) y trabaja como perspectivista hasta 1960. “Me bastó conocer a los arquitectos para comprender que yo no quisiese transformarme en uno de ellos” diría. Conoce a Alberto Greco en 1959, artista clave del momento e iniciador del informalismo en la Argentina. En 1960 se une a Rómulo Macció, Ernesto Deira y Luis Felipe Noé, con quienes formará el grupo “La Nueva Figuración”, y al año siguiente hacen su primera exposición en conjunto: “Otra figuración”, en la Galería Peuser. En 1962 se radica en París, coincidiendo con los demás artistas del grupo, y crea la serie “Formas liberadas”, con bastidores quebrados. Como uno de los protagonistas de la movida cultural de la época llevó al teatro y la calle sus espectáculos plenos de ironía e informalidad. Entre 1963 y 1966 realiza su serie “Monstruos” o “Bestiario”, compuesta por collages de gran tamaño en los que incorpora a la tela objetos diversos. En 1965 gana una beca para viajar a Estados Unidos, y vive allí por unos años. Pasa su tiempo entre Nueva York y la Universidad Cornell (Ithaca), como profesor invitado, donde comienza a producir su obra en sintonía con el lenguaje pop y utiliza esténcil o plantillas con formas psicodélicas y figuras tomadas de la publicidad. Regresa a Buenos Aires en 1968, momento en que suma a su actividad como pintor la de compositor musical, convirtiéndose en uno de los representantes de la “Nueva canción argentina” y realiza una serie de espectáculos musicales. Presenta su disco “El gusanito en persona”, en la muestra De la Vega expone canciones, en la galería Bonino. Entre sus principales exposiciones se destacan: Museo de Arte Moderno, Nueva York, (1954); Galería Bonino, Buenos Aires (1956); Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires (1962); Museo de Arte Moderno, Río de Janeiro (1965) y en el Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires (1967). En 1970 realiza su exposición-concert con la obra Rompecabezas en la galería Carmen Waugh.
Se puede decir entonces que hay cinco etapas de trabajos de De la Vega que se diferencian notablemente e cuanto a técnicas y evolución. Ellas son las correspondientes a la Serie FORMACIÓN (Entre 1946 y 1952), la Serie GEOMETRÍA (entre 1953 y 1960), la Serie OTRA FIGURACIÓN (entre 1960 Y 1962), la Serie BESTIARIO (entre 1963 y 1966) y su última Serie POP (1966 A 1971), las cuales se describen, a dichos del propio artista, a continuación:
Serie FORMACIÓN: De este período, el artista relata: “Pinto sólo cuando tengo ganas. Utilizo modelo, que me gusta dejar en libertad, para sorprenderlo en su gesto menos forzado. Creo que, en pintura, el tema es sólo un pretexto para lo que uno quiere decir. Sin embargo, me atrae especialmente el retrato, y en cambio no me siento atraído por el paisaje. Necesito alternar con el modelo, conocerlo anímicamente para captarlo con más eficacia. Creo que mis retratos más acertados corresponden a personas que conozco desde hace más tiempo [...].”
Serie GEOMETRIA: En esta segunda etapa, el artista refiere: “Poco a poco, estructuré el paisaje de manera cada vez más geométrica hasta llegar a despojar mis obras de todo contacto con la realidad visual física, buscando encontrar nuevos modos de relaciones en el dominio de los colores, de las texturas y las formas.”
Serie OTRA FIGURACIÓN: Su tercer etapa la resumía “No fui exactamente yo quien introdujo figuras humanas en mi pintura; creo que fueron ellas mismas las que me utilizaron para inventarse; no fue una imposición involuntaria sino un encuentro natural y ahora no podría prescindir de ellas sin sentir cercenada mi voluntad expresiva.”
Serie BESTIARIO: El artista referirá a esta cuarta etapa “Quiero que mis obras choquen con el espectador con la misma intensidad con que chocan todas sus partes entre sí, por pequeñas que sean. Una ficha de nácar sobre una mancha. Un número junto a una piedra. Una bestia de oropel. Una quimera de humo.”
Serie POP: La última etapa, De la Vega resume: “Los cambios me movilizan. En Nueva York cambié la temática: adiós a las figuras mitológicas y búsqueda del hombre. Norteamérica es un mundo tan poderoso y artificial que por contraste el hombre adquiere relieve.”
Jorge de la Vega fallece en Buenos Aires, el 27 agosto de 1971, a los cuarenta y un años.